viernes, 11 de enero de 2008

El rey celebra 70 años

Ayer hubo una “real cena” en el palacio de El Pardo, domicilio del dictador Franco, para celebrar el 70 cumpleaños de Juan Carlos, rey de España. Fueron invitados más de 450 personas, pertenecientes a la “real familia”, a la política y diversas instituciones.

Coincidieron sentados en la misma mesa por razones de protocolo los tres Presidentes de Gobierno de la democracia, Calvo Sotelo, González y Aznar en melenas o mejor “greñas”, faltando Adolfo Suárez, con quien el destino ha sido injusto. Faltaron, por un lado, Llamazares y Carod Rovira, que no quisieron ir y, por otro Ardanza y Puyol, que excusaron cortésmente su asistencia –antes se habían llamado por teléfono para tomar una decisión conjunta-. También faltó Sonsoles Espinosa, mujer del presidente, que estaba trabajando.

Esta celebración de cumpleaños, que siempre ha tenido carácter familiar y privado, se ha extralimitado este año por ser 70 años, número redondo, y para compensar la caída en picado del prestigio del rey a lo largo de 2007. Divulgan los interesados, que la idea ha sido de Ese Eme para agradecer el apoyo que ha tenido de todos los que le han acompañado en “las tareas de gobierno”.

De los discursos y manifestaciones se deduce un intenso “peloteo” y continuadas adulaciones de las personalidades invitadas hacia rey y de el rey a las personalidades y, ¡como no! al “pueblo” español. Como suele ocurrir en estas ocasiones alguien “rompe el protocolo”, eufemismo precisamente protocolario, manido y absurdo, y en este caso fue el príncipe Felipe, quien en un discursillo, falsamente espontáneo y acompañado de frecuentes “gallos” guturales, “peloteó” hasta la saciedad a su padre, a quien nombró “patrón”, metafóricamente marítimo.

El rey, a su vez, leyó el discurso que le habían escrito, adulando a una España “unida, diversa, moderna, próspera y solidaria” y proclamó su “renovada determinación de seguir trabajando como rey para el bien del pueblo español”. ¡Vamos, que no abdica!, como le pedían desde la COPE. Pero, ¿es que el pueblo español no trabaja o trabaja menos que el rey? ¿Quién pagó la cena del “real cumpleaños” y quien la degustó?

Hay quien dice que se ha abierto una tendencia que puede llevar a la adoración y hasta la idolatría del monarca. Yo no lo creo. Estas celebraciones perjudican, más que favorecen a la “institución”. Por ejemplo, hay varios diarios digitales que ni siquiera mencionan la noticia.

Cotilleos frívolos en Internet hablan de lo mal aderezada que iba Leticia, raya vertical con culín, sobre la plataforma de unos zapatos de Louboutin de alrededor de 1000 €.

Mientras tanto, la resignación republicana, lleva tragándose el sapo 30 años. ¡Qué garganta y qué estómago hay que tener para hacer bien la digestión del real batracio! Para calmar su mala conciencia dicen que son juancarlistas.